La imagen de arriba no la puse al azar, es una realidad que ha muchos tiene completamente desconcertados y es que es tan cierto como lo que viven día a día los profesores de este país, asediados diariamente por una cantidad exhorbitante de alumnos por aula y los miserables sueldos para una carrera que es netamente profesional, a pesar de que ciertos "institutos" también lo impartan.
Así como este estudiante del Instituto San Andrés de Rancagua, yo también soy hijo de dos profesores. Mi madre es una profesora básica de Ciencias Naturales que ha ejercido su profesión por más de 20 años, actualmente se desempeña de Directora en una escuela de Copiapó la cual tiene suerte de seguir existiendo si no fuera por la ayuda de una importante empresa estatal. Mi padre en cambio es profesor de Matemáticas y Educación Física, lleva el mismo tiempo que mi madre aunque ha trabajado casi toda su vida en el sector público, o sea en colegios municipales, actualmente hizo efectiva su jubilación ya que presenta problemas de salud que lo han deteriorado de sobremanera, haciendo difícil para él controlar a más 40 niños en una sala, donde gran parte de estos jóvenes no tiene el mayor respeto por el trabajo del docente que, por decirlo, pone el "poto" frente a los monitos.
Su esfuerzo es sin igual, de hecho admiro mucho su capacidad para trabajar en las condiciones en que lo hacen, muchas veces desiguales, donde un colegio del mismo municipio tiene muchos mejores beneficios que el otro simplemente porque el DAEM lo reparte así, sin ningún ápice de esfuerzo. Y eso es solo el principio, las desigualdades no solo se viven con respecto al material entregado, también se ve en los equipos de trabajo, que también merman el ambiente laboral pero que es un tema discutible ya que hay profesores con muchos años de experiencia que ya deberían haber jubilado, pero que sin embargo lo hacen por necesidad, si jubilan perderán todo por lo que alguna vez tuvieron que hacer el máximo esfuerzo.
Al igual que el hijo de profesora que aparece al principio, me ha tocado vivir las consecuencias de esto, si quisiera recordar lo que fue mi infancia, gran parte del tiempo la pasé con una nana que me cuidaba hasta los 10 años, luego tuve que acostumbrarme a salir de la escuela y llegar a mi casa completamente solo a esperar a que mi hermano, que llegaba más tarde, apareciera y esperar hasta entrada la noche a mis padres. Tal vez la gente pensará "bueno, pero por lo menos tienen dos meses de vacaciones", cosa que no podía ser más falsa. Sí, los niños salen antes, pero los profesores deben seguir trabajando hasta finales de Enero para terminar el año.
Si bien no puedo quejarme de la calidad de vida que mis padres me dieron, fui a buenos colegios porque hasta ellos mismos sabían que sería una perdida llevarme a la educación municipal, siempre tratando de esforzarme al máximo para no decepcionarlos. Tenemos una buena casa, vehículos, etc. Pero todo eso es gracias a las eternas deudas bancarias y de casas comerciales que sobrevivirán más que mis padres. También han logrado mucho gracias a las capacitaciones que, irónicamente, no son gratuitas pero si obligatorias para seguir en la carrera docente. Está demás decir la interminable evaluación docente y el portafolio donde si sales "Competente" te ganas, lo que hipotéticamente podría decir, un "Candy".
No muchos profesores tienen esta suerte. El reportaje de Informe Especial emitido el día Lunes 24 de Noviembre, demostró la desigualdad de algunos profesores, que si no tienen dos empleos no podrán si quiera comer pan con paté PF.
Y para que hablar de la jubilación, señalando lo que puse más arriba, sin duda alguna los profesores son los que más pierden en este asunto. Se jubilan y ganan con suerte un tercio de lo que ganaban ejerciendo la profesión, y la excusa de las AFP es que sus sueldos son muy bajos al empezar su carrera, lo cual no puede ser más cierto, por ello su ahorro inicial es muy poco.
Hoy en día hablamos de imitar un modelo que es inspirador y único por ser un sistema educacional especial en hacer a la educación y al profesorado como verdaderos profesionales, comparables tal vez a abogados y a doctores, ¿pero estamos mirando muy arriba? Esta sociedad es desagradecida con sus profesores, muchas veces inspirado en que cualquier pelagato puede ingresar a esta carrera en cualquier institución de educación superior, sin que necesariamente esté acreditado, y lo más importante, para ser profesor en una institución superior, lo único que necesita es tener una profesión cualquiera, sin siquiera necesidad de un título en pedagogía.
Eso es ser un hijo de profe, todos somos hijos de profesores al final, todos pasamos por una escuela, pasamos más tiempo en un colegio que en nuestras propias casas, consumiendo un montón de materia para ser "mejores" sin siquiera aprender algo, simplemente sabemos por inercia, no por capacidades. Ya es tiempo de aprender a darle valor a estos profesionales y darle un sentido esencial a la educación que es la base para construir una sociedad libre e inteligente.


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